Infraestructura hospitalaria e inversión

Establecer el requerimiento de infraestructura de salud que se requerirá hacia 2050 es un desafío complejo e imprescindible. Hoy, más del 54% de las camas se encuentra en hospitales construidos antes de los 70 y concebidos en base a prácticas de los 60. Uno de los indicadores más utilizados en la concepción del benchmarking hospitalario es el número de camas por mil habitantes. Esto incluye las camas de hospitales (generales y especializados) públicos y privados, recintos institucionales y centros de rehabilitación. Chile posee un estándar de 2,1 camas por cada mil habitantes, lo que nos ubica en torno al número 100 entre 181 países. Este estándar puede no tener relación con la calidad de la salud, pero sí con la estimación de la satisfacción de la demanda. En general, los desarrollados están sobre 3,1 camas por cada mil habitantes. La brecha para Chile sería de más de 15.000 camas, o sea, 30 hospitales de 500 camas. Esto pone una luz de alerta en la sensibilidad de nuestros ciudadanos frente a la actualización de su infraestructura hospitalaria.
Adicionalmente, el nuevo siglo trajo una actualización en la arquitectura hospitalaria, que no es más que la respuesta a una nueva forma de proporcionar salud, donde el paciente deja de ser un “enfermo que padece” y es un “huésped que es atendido”. Es decir, el nuevo hospital incrementa las unidades de apoyo, diagnóstico, servicios industriales, de estadía para los funcionarios y dignifica las condiciones de los familiares de los pacientes. Lo más importante: sitúa al paciente como centro de la concepción arquitectónica.
Hasta los 2000, la relación metros cuadrados por número de camas para los nuevos hospitales rondaba los 60 m2/cama. A partir de entonces, los nuevos conceptos de gestión clínica han llevado a potenciar el desarrollo de áreas de apoyo, diagnóstico e intervención, superando los 200m2/cama en los últimos diseños. Las nuevas tecnologías, equipamiento médico y conocimientos clínicos están permitiendo que el paciente ya no llegue directamente a acostarse a su hospital a la espera de un diagnóstico o recuperación, sino que sea posible establecer el diagnóstico y la intervención incluso antes del ingreso a hospitalización.
La construcción de un nuevo hospital, desde su estudio preinversional hasta que está completamente operativo, toma al menos 15 años (hay casos que superan los 20 años). Si se le diera la prioridad adecuada, recién en 2035 Chile contará con hospitales que podrán al menos ser acreditados sanitariamente y que responderán a las mejores prácticas médicas.
Alcanzar estándares recomendados de número de camas por habitantes debe ser materia de una poderosa alianza público-privada. Esto al fragor de 2014 parece ser una buena política, en especial si se consideran los cada vez mejores índices de salud que ostenta nuestra salud pública y privada, pero que paradójicamente nos situarán en un 2050 con mayores expectativas de vida y mayor prevalencia de enfermedad crónica, aumentando la demanda por hospitales. Esto sin considerar siquiera que aún no hemos iniciado una política eficaz para el cuidado del adulto mayor dependiente, al que debemos mantener fuera del hospital el mayor tiempo posible.
*El autor es ingeniero civil industrial e investigador Instituto de Políticas Públicas en Salud Universidad San Sebastián.

Comentarios