Resulta complejo entender la oposición tan decidida al modelo de concesiones en salud, si la lógica indica que el país requiere y desea más y mejor infraestructura para tener una mejor atención. La discusión que nos ha invadido es si los hospitales de la red pública deben ser construidos con recursos fiscales o vía concesión privada, desviando la atención del foco del tema, que no puede ser otro que entregar buena atención de salud a toda la población.
Quienes se han opuesto con mayor encono al modelo de concesiones son las autoridades vinculadas al tema y los gremios ligados a la salud. Las primeras, debido a las promesas de campaña de terminar las concesiones en el sector, porque encarecerían injustificadamente las prestaciones y podrían ser reemplazadas por inversiones del Estado. Los segundos se han apropiado de esos argumentos y hoy agregan que incluso los contratos ya adjudicados deben dejase sin efecto y volver al Estado.
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