Pese a que se han invertido millones de pesos en refaccionar la unidad de
psiquiatría, los familiares de los pacientes acusan graves deficiencias en
sus instalaciones y falta de higiene.
SANTIAGO.- Tras ingresar por la imponente fachada del Hospital del Salvador, un funcionario indica que se debe seguir la línea amarilla marcada en sus añosas baldosas para llegar a la unidad de psiquiatría. Desde ahí, hay que recorrer de punta a cabo las instalaciones del histórico centro de salud fundado en 1892, hasta arribar al último rincón del recinto, donde está ubicada el área, rodeada de estacionamientos y bodegas.
En ese sector, reciben a personas que se han intentado quitar la vida o padecen serios trastornos de personalidad, esquizofrenia, entre otras patologías que el personal a cargo intenta estabilizar y controlar para lograr su recuperación. Sin embargo, el estado de sus instalaciones y la calidad del servicio al interior del área no contribuyen a ese objetivo.
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